Domi Balastegui
Entre calles silenciosas, muros de piedra y fachadas marcadas por el paso del tiempo, este reportaje fotográfico invita a descubrir la esencia de un pueblo donde la historia permanece viva. Cada imagen es un testimonio de una forma de vida pausada, de rincones que conservan la memoria de quienes los habitaron y de paisajes que siguen dialogando con el tiempo.
El blanco y negro elimina lo accesorio para resaltar las texturas, la luz y las emociones que nacen de la sencillez. Campanas, callejones, casas, árboles centenarios y caminos se convierten en protagonistas de una narración visual donde el silencio también habla.
No son únicamente fotografías de un lugar, sino fragmentos de identidad y de patrimonio.
Una invitación a detenerse, observar y sentir la belleza de lo cotidiano, recordándonos que los pueblos guardan historias que solo se revelan a quienes caminan despacio y miran con el corazón.